Masanobu Fukuoka, biólogo y filósofo japonés abandonó una prestigiosa carrera científica para dedicarse a la agricultura basada tan solo en un principio: amor. Vivía en una pequeña parcela de tan solo 5 hectáreas con diversos cultivos en el suroeste de Japón. Sin prácticamente ningún tipo de recursos o cualquier producto químico, la granja del doctor Fukuoka se convirtió en una de las más productivas de todo el Japón y quizás de todo el mundo, en un suelo que prácticamente estaba lleno de rocas que a base de esparcir semillas de artemisa, guisantes, camote, rábano blanco y cebada poco a poco la convirtió en un paraíso exuberante.

 

“En vez de utilizar los aviones para lanzar bombas, deberíamos utilizarlos para lanzar semillas. Cualquier científico de primera fila debería saber que la tierra no va a dura más de 50 años y solo tenemos una solución: sembrar semillas por toda la superficie de la tierra. Ésta es nuestra última oportunidad”.

 

Fukuoka enuncia que mientras menos se dañe la tierra, vamos a obtener mejores frutos, predicando la idea de la mínima intervención o cero labranza. "Al fin y al cabo lo que una planta sí sabe hacer es crecer, y buscar por sus medios inteligentes los nutrientes que le hagan falta para el éxito". 

Basado en este principio tuvo la maravillosa idea de crear bolitas de lodo mezcladas con arcilla, insertando en su interior semillas, convirtiéndolas en una "bomba de semilla" (nendo dango en japonés). Éstas, una vez secas y protegidas de ser alimento de pajaritos o roedores, se las podía transportar y depositar en cualquier lugar, esperando las primeras lluvias para su germinación. Nada era alterado, dejando libremente actuar a la naturaleza.

Pronto esta inspiración fue replicada por todo Japón primero y, adoptada por la mayoría de los agricultores ecológicos del planeta después. Conocida en otras latitudes como : "Seed Bomb", "Bomb green", "Bomba de Semilla", "Bomba verde" o Nendo Dango". Verde Santo se enorgullece de ser uno de los pioneros en la difusión de este natural sistema de cultivo en el país, llamándolo "Trufa Verde".

Masanobu Fukuoka,

1913-2008

“Hace cuarenta años, planté las primeras semillas, al año siguiente, puse pájaros y animales y Dios se ocupó de todo lo demás. Las hierbas y la maleza han sido los maestros que me han enseñado esta forma natural de plantar y cultivar. Cuánto más observas la naturaleza, más claro se ve lo que debemos y no debemos hacer. Los árboles y las frutas pueden crecer en cualquier sitio”.

Si quieres profundizar y saber mucho más del pensamiento y de la "revolución" agrícola que puede beneficiarnos a todos, descarga el libro que el maestro Masasonu Fukuoka escribió para inspirar a millones de personas que creen en un cultivo sustentable y amigable: "La Revolución de un Rastrojo".